19/2/16

Cuéntame cómo vives, cómo vas muriendo, de Celaya

Cuéntame cómo vives; dime sencillamente cómo pasan tus días, tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres y las confusas olas que te llevan perdido en la cambiante espuma de un blancor imprevisto. Cuéntame cómo vives; ven a mí, cara a cara; dime tus mentiras (las mías son peores), tus resentimientos (yo también los padezco), y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte). Cuéntame cómo mueres; nada tuyo es secreto: la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo); la locura imprevista de algún instante vivo; la esperanza que ahonda tercamente el vacío. Cuéntame cómo mueres; cómo renuncias -sabio-, cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo, cómo acabas en nada y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
 Gabriel Celaya


ilustración de Hazuki Koike

9/2/16

Amor

"Tú que has sido disc-jockey más o menos, por el sueño de tu generación, sabrás seguramente que la vida es un disco con dos revoluciones que dura siempre,
 amor, nunca se raya, nunca se raya, amor, nunca se raya, nunca se raya, amor, nunca se raya..."
 Luis García Montero

Memoria, sábana blanca

“ Amor, no te he visto envejecer. Te tengo enfrente y no puedo confesártelo: no te gusta que te adulen, tontita… Aun ahora, en tu cuerpo frágil y encogido, veo tus ojos que ríen... Después de tantos años no se ha apagado esa chispa en tu mirada, eres mi mujer, pícara y valiente…
 Ella lo ve ensimismado y atrapa sus manos, su ancla que la mantiene atada al mundo.
-¿Recuerdas?-consigue decir él-¡Parece que fue ayer!
 -¿Recuerdo?
Su memoria es una enorme sábana blanca puesta al sol que acaricia mi cara.
 Al oírla, él estalla en violentos sollozos. Ella le mira, confundida, asustada…
 -¡No llores! ¡No llores!-grita con voz infantil
 -Querida…-balbucea . Consigue esbozar una sonrisa, deseando esconder su inmensa tristeza. Estruja sus dedos finos entre sus manos. Sus manos, las de él,sabe que son el amarre del barco que es ella…


Mujeres

Mi hijo,ese héroe


Mi amor.
Mi niño.
¿Qué fue?
¿Qué pasó?
¿En qué momento secuestraron tu corazón
y lo secaron
como piedra de mirada fija
que escupe odio?
¿Qué  hacía yo?
¿En qué menesteres estaba ocupada
que no vi nada,
o lo vi todo
y no podía abrir los ojos de tanto dolor?

Quisiera morirme
pero no lo haré.
Gritaré mi rabia.
Lloraré mi desesperación.
Hijo, me muero de ver
como la nada
se come la vida...



12/3/13

De libros y placer

Dejo en el suelo la mochila con el oxígeno antes de pasar por la pantalla para controlar el desgaste energético del día. Mucho consumo de glucosa,¡lo sabía! La mañana con mi madre ha sido especialmente estresante.Ese empeño suyo porque yo sea madre a los20 años.Su insistencia machacona para que siga su ejemplo: críar y críar para salvar la humanidad...
Compartir el espacio y la vida con alguien¡Ufff!!Solo de pensarlo me entra una taquicardia incontrolable.
 Paso a la ducha y me tomo los aminoácidos requeridos para recuperarme.Me tumbo y alargo la mano.Enciendo el interruptor de Paul, mi novio, que descansa en la cama, hermoso como un Apolo. El robot cobra vida y sus labios y su mano se deslizan hasta mi sexo, saciándome.
Vuelvo a apagar el interruptor y lo aparto un poco. Alcanzo con deleite el libro que reposa desde ayer en la mesita de noche.Impacientes, anticipando el placer mis dedos buscan la página marcada. "1984"de George Orvell. Estamos en el último día del año 2.084, y yo sigo enganchada a las palabras que han sido escritas hace un siglo.Cierro los ojos y me duermo con el libro encima de mi vientre.Avanzo despacio: esta lectura ha de durarme mucho.

12/2/13

Retrato juvenil 2013

Alberto Macone

Ella me ha encargado que escriba mi retrato, el de un chico no problemático, de esos que ahora llaman "generación perdida".
Y no sé por qué la definen así: yo no me he perdido nada, he asistido a todas las representaciones de la decadencia.
Era idealista y me han demostrado que ideal no hay más uno: el del llenarse los bolsillos como sea.
Era honesto y ¿era el único?Ahora todos gritan:"corrupción,corrupción"
Soñaba con un futuro, que se aleja, menos mal que mis sueños eran difusos.No pensaba subirme al tren y hacer la ruta marcada, con las paradas exigidas, eso seguro...
Soy joven, eso dice mi madre.Ella, que está jubilada, me ve siempre como un niño.En otros tiempos yo ya sería un adulto con hijos.Ahora soy su hijo adulto sin niños.Al fin y al cabo, es la que da más pena porque sí que tenía planes para mí.Hoy espera sin esperanza en esta guerra sin sangre.
No me hago ya nunca fotos: no quiero ver como pasa el tiempo por mi "careto".Así que muchas gracias, y adiós retrato, me vuelvo a mi puta cueva, porque algo sí he ganado: una  tremenda misantropía.

5/2/13

Retrato de mujer herida

Asley Mackensie


Atrapa  golosamente mis labios con la avidez de un sediento.Su mano baja jugueteando por mi cuello, se para en mi pezón, alcanza mi ombligo, se acerca a mi sexo...
-¿Dónde has puesto mi polo negro?Tengo cena con un cliente a las ocho. 
Furiosa, clavo los ojos en el espejo.En mi retrato se ha dibujado un trazo amargo en la boca.Me borraría un ojo, me aplastaría la nariz, me rayaría  el pelo y tacharía con una cruz esa cara de extraña que debo de ser yo.
¿Un cliente?Una burda excusa sacada  de las películas.Ni siquiera me merezco una mentira original....
-Toma, aquí tienes el polo negro y no vuelvas tarde.

Relato escrito  para Esta noche te cuento


4/2/13

Espero curarme de ti, Jaime Sabines

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral de turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
 Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama.
(Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto.
Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
 Jaime Sabines

Imagen de Rita Petruccioli

Reescribir los libros de economía, Michael J. Sandel

En cada número, la revista inglesa Prospect suele preguntar a diferentes personalidades qué harían si fueran los soberanos absolutos del mundo. Esta fue la respuesta de este conocido profesor de Harvard.El traductor es Christopher Tibble Lloreda.
El artículo es largo, sabéis, los que pasáis por este blog, que soy de pocas palabras y que "más vale una imagen que...", pero merece la pena leerlo...

 "Si fuera el rey del mundo, me encargaría de reescribir los textos económicos. Una actividad que suena poco ambiciosa, indigna de mi soberana oficina. Pero sería sin la menor duda un gran paso hacia una mejor vida cívica. Hoy en día solemos confundir la lógica del mercado con la lógica de la moral. Asumimos que la eficacia económica –hacerles llegar bienes a aquellos que disponen de la mayor voluntad y habilidad para hacerse con ellos– define el bien común. Pero se trata de un error. Considere el caso de un libre mercado de órganos humanos –de riñones, por ejemplo–. Según la lógica de los textos económicos, es una idea muy atractiva. Si un comprador y un vendedor logran acordar el precio de un riñón, se supone que ambos saldrán beneficiados del negocio. El comprador adquiere un órgano vital y el vendedor suficiente dinero para justificar la operación. El negocio es económicamente eficaz en el sentido de que el riñón acaba en las manos de la persona que lo valora más. Pero esta lógica tiene fallas por dos razones. Primero, es posible que este libre intercambio no sea en verdad voluntario. En la práctica, la mayoría de los vendedores probablemente sean personas pobres que necesitan el dinero con urgencia para alimentar a sus familias o para educar a sus hijos. La urgencia de su condición, en efecto, haría que su decisión de vender un riñón no fuese verdaderamente libre sino más bien coaccionada. 
 Por lo tanto, tenemos que determinar cuándo una decisión es libre y cuándo es coaccionada, antes de poder decir qué tipo de intercambio es deseable en el mercado. Se trata de una pregunta normativa, una cuestión de filosofía política. La segunda limitación de esta lógica tiene que ver con la dificultad de valorar lo que es bueno en la vida. Un negocio es económicamente eficaz si ambas partes consideran que ganaron algo. Pero lo anterior pasa por alto la posibilidad de que una o las dos partes puedan valorar de forma errónea lo que intercambian. Uno puede, por ejemplo, objetar la compra y la venta de riñones –incluidas las que se llevan a cabo en casos de pobreza extrema– argumentando que nosotros no deberíamos usar nuestros cuerpos como instrumentos para generar lucro o como un conjunto de piezas sueltas.
 Argumentos similares surgen en debates sobre el estatus moral de la prostitución. Algunos dicen que el comercio sexual es degradante hasta en casos en los cuales la decisión de practicarlo no está influenciada por la coerción. No estoy diciendo que yo prohibiría estas prácticas si fuera el rey del mundo.
Mi objetivo es otro, y más grande: debilitar el dominio que tiene la lógica económica en la esfera pública y en nuestra imaginación moral y política. Tanto en los textos como en la cotidianidad, la economía se nos presenta como una ciencia neutral del comportamiento humano. Con mayor frecuencia aceptamos esta forma de pensar y la aplicamos a todo tipo de política pública y de relación social. Pero esta visión económica del mundo es corrosiva para la vida democrática. De ella surge un empobrecido discurso público y una política administrativa y tecnocrática.
 Así es como yo corregiría los textos económicos: abandonaría la idea de que la economía es una ciencia neutral e independiente, y la reconectaría con sus orígenes en la filosofía política y moral. Los economistas políticos clásicos de los siglos xviii y xix –Adam Smith, Karl Marx, John Stuart Mill– concibieron correctamente la economía como un subgénero de la filosofía política y moral. En el siglo xx la economía se separó de esta tradición y se definió a sí misma como una disciplina autónoma, aspirando a tener el rigor de las ciencias naturales. La noción de que la economía actúa como una ciencia neutral del comportamiento humano es inadmisible. Sin embargo, es una idea que está adquiriendo cada vez más fuerza.
Considérese el creciente uso de incentivos en efectivo para solucionar problemas sociales. El National Health Service, el organismo de salud pública más grande del Reino Unido, está experimentando con lo que algunos llaman “sobornos de salud” –recompensas monetarias para aquellos que pierdan peso, dejen de fumar o se tomen sus medicamentos–. Algunos colegios distritales en los Estados Unidos han intentado mejorar el rendimiento académico de sus estudiantes más flojos prometiéndoles dinero si sacan notas altas, si obtienen buenos resultados en los exámenes o si leen libros. Una organización de caridad que opera en los Estados Unidos y en el Reino Unido ofrece dólares a drogadictas para que se liguen las trompas o acepten usar métodos anticonceptivos a largo plazo. Yo no aboliría necesariamente estos esquemas si fuera el rey del mundo. Pero sí insistiría en que nos preguntáramos, en cada ocasión, si el incentivo en efectivo degrada los bienes en juego o si nos aleja de ciertas actitudes extraeconómicas que vale la pena considerar. Por ejemplo, si les pagamos a los niños para que lean, ¿estamos acaso simplemente dándoles un incentivo adicional a sus ya existentes motivaciones? ¿O les estamos enseñando que la lectura es una tarea, corriendo así el riesgo de corromper o desplazar su intrínseco amor por el aprendizaje? Si a veces los valores del mercado relegan actitudes y cualidades que conviene conservar (como el intrínseco amor por el aprendizaje), también cabe que la lógica del mercado deba responder a la lógica de la moral. Los modelos económicos estándar asumen que los mercados son inertes, que ellos no tocan ni manchan los bienes intercambiados. Pero si comprar y vender ciertos bienes les cambia el significado, entonces los mercados no pueden depender solamente de consideraciones de eficacia. Deben depender también del argumento moral sobre cómo valorar los bienes en cuestión.
 Al revisar los textos económicos, yo adicionaría un modesto decreto: prohibiría el uso del desgarbado y nuevo verbo que se ha vuelto popular hoy en día en la jerga de políticos, banqueros, ejecutivos y analistas políticos: “incentivar”. La prohibición de este verbo podría ayudarnos a recuperar viejas –y menos económicas– formas de buscar el bien común: deliberar, razonar, persuadir"

Quédate un poquito más

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